Stefano V se implanta en una manzana exenta de geometría triangular, integrando una plaza pública que califica el entorno urbano. La morfología se organiza mediante dos torres vinculadas por un puente, diferenciadas por su uso programático pero unificadas bajo una premisa ecológicamente responsable. Tanto la torre residencial de esquina como la torre de usos mixtos cuentan con sus propios miradores, terrazas jardín y piletas, jerarquizando las visuales panorámicas hacia el lago. El proyecto logra una síntesis entre la escala pública y el confort sustentable, optimizando la independencia de accesos sin renunciar a la excelencia de sus áreas comunes en altura.