Stefano I se implanta en un tejido residencial consolidado, destacándose por su escala controlada y una volumetría clara que ordena la fachada. El edificio prioriza la apertura hacia el entorno, incorporando expansiones y terrazas que potencian las visuales y la iluminación natural. La materialidad sobria, combinada con detalles de hormigón y planos limpios, refuerza su carácter contemporáneo. Un proyecto que equilibra presencia urbana, funcionalidad y calidad de habitar.