Casa Punto Claro se concibe como una vivienda de veraneo que dialoga con el paisaje del Lago Los Molinos. Su morfología en dos plantas retoma una impronta moderna y territorial, diseñada para un uso flexible que se abre al entorno o se cierra con seguridad durante las ausencias. La paleta de materiales prioriza el hormigón y el hierro por su nobleza y bajo mantenimiento en climas serranos. Finalmente, el paisajismo y la implantación respetan la lógica del barrio, integrando la arquitectura de forma natural al horizonte lacustre.