Francisco se implanta como una vivienda colectiva de escala barrial en esquina, articulando memoria y sustentabilidad mediante la reutilización del 80% de los materiales de la casa original. Su morfología combina la calidez del ladrillo visto y la madera con sistemas de energía termosolar y jardines verticales. El proyecto activa la terraza con un programa de piletas y áreas sociales que capturan visuales panorámicas, integrando el legado familiar al tejido urbano. Es una síntesis de arquitectura responsable que transforma la preexistencia en un hábitat contemporáneo de alta eficiencia.